Si queremos combatir la ola de desinformación tenemos que construir un entorno donde el conocimiento confiable sea accesible y valorado. Para ello, debemos fomentar el pensamiento crítico en temas sanitarios y contribuir al bienestar colectivo.
Por Daphne Villanueva López. 19 enero, 2026. Publicado en Diario Correo, el 18 de enero de 2026.En la actualidad, muchas personas buscan respuestas sobre diagnósticos, tratamientos o políticas de salud en las redes sociales en lugar de preguntar a profesionales de salud capacitados. Este acceso inmediato a múltiples fuentes es valioso, pero también nos expone a información no verificada y sin sustento científico, con datos malinterpretados e incluso fabricados. Esta desinformación acompañada de titulares alarmistas o cifras maquilladas se propaga rápidamente y puede afectar la capacidad de tomar decisiones informadas en salud.
La divulgación de información errónea puede moldear juicios, fragmentar comunidades y debilitar la confianza en las instituciones sanitarias, lo que afecta, sobre todo, a poblaciones más vulnerables. Por ejemplo, en la pandemia de COVID-19 hubo gran desinformación en un clima de temor y desconfianza, lo cual llevó al uso de tratamientos “milagrosos” con escasa validez científica, y disminuyó la aceptación de las vacunas, en especial en grupos de alto riesgo.
Frente a este escenario, hace falta promover un enfoque que involucre a profesionales de salud, instituciones, medios y ciudadanía. La alfabetización sanitaria es esencial para que cada uno pueda evaluar críticamente el contenido que consume, reconocer sesgos y acudir a fuentes fidedignas. Por su parte, los profesionales de salud y las instituciones deben fortalecer su presencia en espacios digitales para ofrecer información clara, comprensible y basada en evidencia.
Si queremos combatir esta ola de desinformación tenemos que construir un entorno donde el conocimiento confiable sea accesible y valorado. Para ello, debemos fomentar el pensamiento crítico en temas sanitarios y contribuir al bienestar colectivo.








